Diversión para unos, terror y muerte para otros

Conocemos perfectamente el efecto que causan los petardos, fuegos artificiales y cohetes en nuestras mascotas y poco hacemos para solucionarlo, pues al llegar ciertas fechas señaladas, nuestros pueblos y ciudades se convierten en una especie de campo de batalla año tras año.

Con motivo de la celebración de la llegada del nuevo año, tras los fuegos artificiales con que Roma comenzó el año, cientos de pájaros muertos comenzaron a llover sobre la ciudad, seguramente fallecidos a causa de infartos producidos por todo el material pirotécnico utilizado.

La especie más afectada fue el estornino negro que en esta fecha forma grandes bandos y cuyos cadáveres cubrían parte de las calles de Roma la madrugada del día 1 de enero.

No debería ocurrir que el entretenimiento de unos, sea el sufrimiento de otros.