Vainilla para los lobos

La idea es simple. Condicionar el comportamiento del lobo para que tenga aversión a ciertas presas, en este caso al ganado doméstico.

Un grupo de científicos de Oviedo, Castilla La Mancha y Murcia han trabajado con éxito durante 5 años en un proyecto que pretende valorar si es viable crear en los lobos un efecto de aborrecimiento hacia presas que no sean salvajes. La idea es introducir en un trozo de carne una sustancia que pueda provocar molestias digestivas como diarreas, vómitos o náuseas y se impregna además esta carne con un aroma para que el animal lo asocie con la causa de su malestar. Después, una vez hecho esto, cuando se da comida ya sólo impregnada con el olor, el animal la rechaza. Algo parecido a lo que nos ocurre a nosotros cuando nos empachamos con algún alimento y luego nos causa asco sólo olerlo. Si impregnamos a los animales de un rebaño con el olor en cuestión, los lobos evitarán consumirlos.

Éxito con perros y zorros

Para ello se comenzó probando con perros. Lógicamente se suministraron sustancias que no causaran daño, solamente esas molestias digestivas ya mencionadas. Se les alimentó con carne donde se añadió un antiparasitario (Levamisol) y se impregnó con olor a vainilla. En el caso de los perros, los resultados fueron sorprendentes. Rechazaban cualquier comida con olor a vainilla incluso hasta pasado un año.

Posteriormente se probó con zorros, para evitar los ataques a conejos y perdices y los resultados fueron también satisfactorios. Y por último se probó en un grupo de lobos, en zoológico de Córdoba, donde al menos tres de los cinco lobos mantuvieron el condicionamiento durante dos meses y no comieron de la carne de muflón ofrecida con el olor a canela.

Por falta de recursos, el proyecto está parado

El grupo de investigadores busca ahora financiación para continuar el trabajo probando con lobos en los Picos de Europa, Parque Nacional donde se dan algunos conflictos entre lobos y ganaderos. Colocando a algunos ejemplares del ganado collares que liberen el olor al que los grupos han desarrollado aversión, se podrían limitar los ataques.

Cuando se consiga financiación y los permisos de la administración, se podría estudiar la eficacia de esta medida que podría ser una más de las varias con las que cuentan los ganaderos para proteger al ganado.