Las granjas de visones, un reservorio para el SARS-CoV-2

Desde que comenzó la pandemia del coronavirus, se sabe que el virus se propaga no solamente entre humanos sino también, en menor medida, entre algunas especies de animales.

Aunque las granjas de visones para peletería han estado siempre sometidas a las críticas de grupos conservacionistas y ecologistas por diversos motivos, entre ellos los daños medioambientales causados por los visones americanos escapados, desde que comenzó la pandemia, un nuevo argumento viene a apoyar el cierre de las granjas peleteras. La COVID 19 se transmite del hombre al visón y viceversa y estas granjas son auténticos reservorios para el virus.

Últimamente algunos países ya han tomado medidas, como en el caso de Holanda, donde se han sacrificado ya más de un millón de ejemplares.

Una nueva mutación obliga al sacrificio de los visones

Ahora es el gobierno de Dinamarca el que ha decretado el sacrificio de entre 15 y 17 millones de visones por el mismo motivo, pero con el agravante de que 12 de las personas infectadas con origen en granjas de visones presentan una mutación del virus que pone en peligro la eficacia de las vacunas que están siendo desarrolladas. Esta mutación del SARS-CoV-2 hace que los anticuerpos humanos sean menos eficaces contra la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) proporcionará los protocolos adecuadas para el sacrificio y posterior eliminación de los ejemplares muertos