La amenaza del coronavirus a la fauna salvaje

Si algo hemos aprendido de muchas de las pandemias vividas, es la posibilidad de transmisión entre diferentes especies de animales, incluidos los humanos. Cuando una pandemia como la del coronavirus está literalmente descontrolada en el mundo, existe el riesgo de que pase de los humanos a la fauna creando en algunas especies serios problemas de conservación.

Las evidencias de contagio del SARS-CoV-2 entre especies han sido claras. Se han notificado casos en felinos en cautividad como por ejemplo tigres y leones de zoológicos, en gatos y perros y en granjas de visones para peletería. Además, en laboratorios se sabe que el virus puede infectar a diferentes especies de primates una vez que han sido expuestos al mismo y propagarse con facilidad. Hay que recordar que no es el primer caso de contagio en que una enfermedad humana se transmite a los simios. Ya ocurrió con el ébola y el ronivirus humano C entre otros.

Preocupación por los grandes simios

Todo ello ha creado una importante preocupación en diversos ambientes conservacionistas a causa de la posibilidad de que el virus llegara a entrar en contacto con ciertas poblaciones de especies ya vulnerables, como por ejemplo los gorilas de montaña, chimpancés, orangutanes etc. que ya están muy amenazadas por la caza ilegal o la pérdida de su hábitat. En este tipo de primates la preocupación es mayor, no sólo por el precario estado de conservación que tienen sino por su cercanía genética con nuestra especie. La alta cantidad de ADN que compartimos con ellos (el 98% en el caso del chimpancé) podría facilitar la infección.

Los gobiernos de algunos países han tomado medidas drásticas en este sentido. Por ejemplo, en el caso del gorila de montaña, se han puesto en cuarentena, prohibiéndose tanto en Uganda, Ruanda y la República Democrática del Congo cualquier acercamiento humano a las poblaciones salvajes. Tendremos que esperar para evaluar en un futuro si alguna especie además de la nuestra ha sido afectada.