Cambio climático: nuevas enfermedades

Últimamente estamos viendo preocupados la aparición de enfermedades propias de otros países.

Y lo más preocupante, no es la aparición de la enfermedad en sí, ya que con la globalización puede venir de la mano de los viajeros intercontinentales. El problema surge porque son los vectores transmisores de las enfermedades los que, llegando a nuestro país, se adaptan a él por las nuevas condiciones que encuentran ahora debido al cambio climático.

Además, el aumento de las temperaturas hace que estén más activos y durante más tiempo artrópodos como las garrapatas, pulgas y mosquitos transmisores de las enfermedades.

En 2005, un estudio realizado por los doctores Rogelio López-Vélez y Ricardo Molina Moreno y publicado por la Revista Española de Salud Pública vol.79 nº.2, llamado “Cambio climático en España y riesgo de enfermedades infecciosas y parasitarias transmitidas por artrópodos y roedores” ya alertaba diciendo “Hipotéticamente, las enfermedades vectoriales susceptibles de ser influidas por el cambio climático en España serían aquellas transmitidas por dípteros como dengue, encefalitis del Nilo occidental, fiebre del valle del Rift, malaria y leishmaniosis; las transmitidas por garrapatas como la fiebre de Congo Crimea, encefalitis por garrapata, enfermedad de Lyme, fiebre botonosa y fiebre recurrente endémica; y las transmitidas por roedores. Pero la mayor y más factible amenaza sería la instauración del mosquito Aedes albopictus, que sería capaz de transmitir enfermedades virales como la del Nilo occidental o el dengue. Pero para el establecimiento de auténticas áreas de endemia se necesitaría la conjunción de otros factores, tales como el aflujo masivo y simultáneo de reservorios animales o humanos y el deterioro de las condiciones socio-sanitarias y de los servicios de Salud Pública.”

Aedes albopictus, especie transmisora del Virus del Nilo.

Hasta el año 1975 la malaria era una enfermedad endémica en Europa que empezó a controlarse en España en 1964. El control que se realizó para acabar con el mosquito transmisor, el mosquito del género Anopheles, fue efectiva, pero tuvo un alto coste medioambiental. La desecación de zonas húmedas, la introducción de especies alóctonas como la gambusia, etc. pasó factura a muchos de nuestros ecosistemas acuáticos.

Este año está causando mucho daño el virus del Nilo, originario de África y presente ya en muchos países de otros continentes.  No es un virus nuevo, pero sí que, hasta este año, no se habían tenido casos numéricamente significativos.

Y es que la población de mosquitos ha aumentado, por el confinamiento y el aumento de las temperaturas hasta en un 30% los humedales del Parque Nacional de Doñana y del río Guadalquivir.

Una consecuencia más del cambio climático, pero en este caso, con la que podemos luchar gracias a un ejército de golondrinas, aviones, murciélagos y otras tantas especies a las que a veces, no tratamos como se merecen.